Uno de los aspectos más relevantes del uso de la IA en nuestras empresas tiene que ver con el liderazgo. Las empresas necesitan incorporar un plan estratégico de implantación de IA por departamentos.
Su objetivo debería ser el de facilitar la adopción de la IA en todos los departamentos de la compañía a través de cuatro grandes áreas:
- Gobernanza
- Tecnología
- Comunicación
- Formacion
Es fundamental establecer políticas de uso, formar y sensibilizar a los usuarios sobre los riesgos de subir documentos a las diferentes herramientas de IA y definir para qué la vamos a usar.
Como ya comenté en el post sobre las “Frontier Firms”, cada organización debe establecer el uso de la IA en función de la fase de desarrollo tecnológico en la que se encuentre.
Dentro de las empresas se ha abierto de manera urgente el debate sobre cómo va a afectar la IA a todos los puestos de trabajo.
Pero, y si el mayor riesgo de la Inteligencia Artificial no tuviese que ver con la pérdida de puestos de trabajo, sino con algo mucho más peligroso: la creación de profesionales que aparentan ser competentes, pero carecen del juicio necesario para validar lo que “crean” o comparten.
La IA Generativa está cortocircuitando el proceso de aprendizaje que construye el expertise real.
“Estamos acumulando más conocimientos que sabiduría.”
A medida que las herramientas de IA automatizan las tareas que alguna vez enseñaron a los profesionales a pensar, ahora hay una generación de profesionales que produce resultados sofisticados pero no puede explicar su propio trabajo.
La IA puede simular conocimiento, pero (aún) no puede encarnar la sabiduría. Esta surge lentamente mediante la frustración, la iteración y la adaptación. No es producto únicamente del reconocimiento de patrones, sino de la profundidad temporal y el juicio contextual.
No se puede desarrollar un juicio sobre lo que se desconoce.
Los profesionales que hoy en día utilizan IA híbrida se consideran, a todos los efectos, competentes y transmiten una sensación de éxito. En teoría. Pero sin una comprensión real de su trabajo, las organizaciones están sacrificando la eficiencia a corto plazo por, posiblemente, la fragilidad a largo plazo.
Todo el mundo quiere contratar a alguien con tres años de experiencia, pero nadie quiere dársela. Creer que un experto equipado con IA puede llenar este vacío puede ser peligroso.
Las empresas pueden pensar en ahorrar dinero en aprendices, juniors o personas en prácticas, usando en su lugar herramientas de IA para tareas básicas y repetitivas, pero esta es la única forma de desarrollar el expertise necesario para enfrentar los retos que quedarán reservados a los humanos y que ninguna IA podrá resolver.
El liderazgo, la gobernanza de los datos, la formación y la concienciación de los empleados son pasos fundamentales para introducir la IA en nuestras organizaciones, aumentando la competitividad y reduciendo los riesgos.

