Con los datos publicados recientemente sobre el mercado empresarial en nuestro país, se confirma la tendencia. A nivel nacional, el 92 % de las empresas son familiares. En la provincia de Alicante este dato sube hasta el 94 %.
Representando el 80 % de la facturación nacional, los retos de las empresas familiares siguen siendo los mismos y es necesario ser conscientes de que uno de los más relevantes es el proceso de relevo generacional.
Las empresas cumplen una función clave para la sociedad y las dos vertientes más relevantes de esta posición son la creación de empleo y la generación de riqueza.
Ser empresario es una actitud y el principal objetivo de la empresa no puede ser solo ganar dinero. La empresa tiene que ganar dinero para poder seguir haciendo lo que hace, pero se necesita un propósito trascendente para llegar a ser una empresa de éxito.
Una empresa con ética y valores siempre es rentable.
Además del relevo generacional, la empresa familiar enfrenta otros retos:
- Gestión del talento: atraer y fidelizar.
- Presión fiscal: cada vez mayor.
- Poner a los profesionales adecuados a los puestos directivos: sean o no de la familia.
Las empresas familiares son más difíciles de gestionar al añadir la parte emocional de la familia a los problemas habituales de cualquier otra compañía.
Sin embargo, las empresas familiares tienen características específicas que suponen una gran ventaja competitiva si se gestionan de la forma adecuada:
- Valores humanos
- Responsabilidad social
- Sostenibilidad
- Vocación de continuidad
- Arraigo al territorio
El mayor problema se produce cuando la familia condiciona la continuidad de la empresa.
Para abordar el proceso de relevo, generacional, hace falta, paciencia, honestidad, generosidad y responsabilidad. Siempre hay que saber diferenciar entre la familia (propiedad) y la empresa (gestión).
Es cierto que la empresa familiar es una empresa humanista, pero eso no significa que la sucesión se haga por designación divina; el sucesor tiene que ganárselo:
- Hay que esperar lo suficiente a que la siguiente generación se enamore del proyecto.
- Coger el relevo tiene que ser una elección de los sucesores, nada forzado.
- El sucesor tiene que desarrollar su propio estilo sin copiar al fundador.
A la hora de planificar la sucesión, hay que poner foco en mantener:
- La cultura
- Los valores
- El arraigo al territorio
Y hay que dedicar tiempo y esfuerzo a gestionar:
- Los miedos
- La responsabilidad
- La inseguridad
En los procesos de relevo generacional, hay que saber transmitir que ser el jefe, no es un privilegio, sino una responsabilidad.
Es fundamental desarrollar de manera efectiva la comunicación:
- De manera interna: hacia la familia y entre las distintas generaciones.
- Hacia el exterior: a todos los grupos de interés.
Como comentaba anteriormente, uno de los retos de las empresas familiares es la gestión del talento. Es fundamental que el empleado esté 100% satisfecho y 100% comprometido. Y para eso, el empleado debe estar:
- Bien liderado
- Bien contrastado (seguimiento de procedimientos)
- Y orgulloso de trabajar en nuestra compañía
Para finalizar esta reflexión, quiero mostrar mi total admiración por los empresarios que se atreven a desafiar lo establecido, que innovan, que se arriesgan y que transforman el mundo.
En nuestro país tenemos un gran problema cultural por partida doble que limita el reconocimiento de lo que aportan los empresarios y dificulta su trabajo.
Por una parte, la administración pública con su infinita burocracia y la creencia de que cualquier empresario es un defraudador en potencia.
Por otra parte, la mayoría de las personas que solo ven el patrimonio y la riqueza de los empresarios, sin valorar el riesgo, el sacrificio y la generación de empleo y riqueza que aportan a la sociedad.
Esto nos lleva a que, en muchos casos, al empresario le de vergüenza decir que lo es, en lugar de sentirse orgulloso de serlo.

