Estamos viviendo en una etapa clave en el mundo empresarial en lo que se refiere al talento disponible en las organizaciones.
Por una parte, las empresas buscan desesperadamente controlar los costes. Esto lleva en ocasiones a prescindir de ciertos perfiles directivos que puede parecer que ya no aportan lo suficiente en comparación con el salario que perciben.
Por otro lado, tenemos una generación de directivos que lleva muchos años sacrificando su vida personal por la profesional. Si sumamos ambos factores, nos encontramos muchos perfiles directivos con experiencia, buscando una nueva oportunidad en el mercado laboral.
Las oportunidades
Desde AIME abrimos un puente para que todos esos profesionales puedan plantearse una nueva etapa en su carrera, como interim managers, en lugar de buscar una empresa que les ofrezca un puesto en su empresa. En este recorrido los profesionales pueden encontrar diferentes factores en su contra, que tienen mucho que ver con los prejuicios actuales del mercado laboral:
- Sobre cualificación
- La edad
- Vicios adquiridos
- Dificultad de actualización
Si un directivo se plantea hacer un cambio en su carrera para convertirse en un profesional independiente, aportando valor a diferentes compañías a través de proyectos limitados en el tiempo, debería empezar por hacer una reflexión inicial para determinar cuál es su propuesta de valor.
En este proceso, me parece muy útil el planteamiento que hace Steven Bartlett en su libro «The Diary of a CEO».
Al contrario de lo que puede parecer por el título, el libro no es un manual de «cómo ser CEO». El autor plantea que el éxito (para mí son las oportunidades para la transformación en un Interim Manager) se construye llenando 5 «cubetas» en un orden determinado:
- Lo que sabes (tus conocimientos).
- Lo que puedes hacer (tus competencias).
- A quién conoces (tu red de contactos).
- Lo que tienes (tus recursos).
- Lo que el mundo piensa de ti (tu reputación).
Cada uno de estos intangibles necesita un proceso de revisión, para estar seguros de que su valor sigue estando vigente en esta nueva etapa.
1. Lo habitual es empezar nuestra vida profesional adquiriendo conocimientos
Esta etapa comienza por nuestro paso a través del sistema educativo tradicional (escuela, universidad, etc.) y debería consolidarse en un proceso de aprendizaje continuo durante toda nuestra vida. El enfoque cambia desde una perspectiva de conocimientos técnicos a ampliar la mirada a otras áreas, desde el liderazgo y la gestión de equipos, hasta temas relacionados con la transformación digital y la sostenibilidad.
2. Cuando aplicamos esos conocimientos en hacer algo, lo llamamos competencias
No basta con tener conocimientos, hay ponerlos en práctica. La teoría no es suficiente para aportar valor a otros. Los proyectos en los que hayamos participado durante nuestra primera etapa profesional nos tienen que haber dado la oportunidad de poner en práctica esos conocimientos para transformarlos en competencias. El enemigo silencioso es el conformismo.
3. Cuando tienes conocimientos y competencias te conviertes en un profesional valioso para otros y tu red de contactos crece
El patrón más común que encuentro en las redes sociales profesionales es el de personas que contactan conmigo y, en cuanto acepto la solicitud, intentan venderme algo. Además, sin haber “hecho los deberes”. Es decir, sin molestarse en mirar a fondo mi perfil o mi web para ver si realmente su propuesta es adecuada para mi, o si realmente me va a aportar valor. El resultado suele ser que pierdo de manera instantánea cualquier interés inicial que pudiera haber tenido por esta persona. Tu red de contactos solo crece de manera adecuada si eres valioso para los demás.
4. Con conocimientos, experiencia y una buena red de contactos, tu acceso a mejores recursos se amplía
Este paso se produce de manera natural. Conforme se enriquece tu red de contactos, tienes acceso a un mayor número de recursos. Cuando buscas un perfil determinado, cuando necesitas acceder a alguien, cuando quieres aprender sobre algún tema de forma efectiva, cuando buscas un colaborador.
5. Finalmente, con conocimientos, competencias, red de contactos y recursos, sin lugar a dudas te ganarás una buena reputación
Todos tenemos una marca personal, ya sea de manera consciente o sin conocerla. Es lo que los demás dicen de nosotros cuando no estamos presentes. Y se basa en dos aspectos principales: notoriedad y reputación. Es decir, cuantas personas te reconocen, aunque sea por referencias y no personalmente; y con qué valores se te asocia en base a tu actuación a lo largo de tu carrera profesional.
Bonus track: El orden de los factores altera el producto … y mucho
Como se puede deducir fácilmente, el orden es muy relevante. La mayoría de las personas comete el error de buscar recursos y reputación primero. Sin embargo, la base de todo el proceso es el conocimiento. Apostar por tu propio aprendizaje es la inversión más rentable que puedes hacer.
Si empiezas con un trabajo que te proporciona un salario muy alto (recursos), pero te aporta menos conocimientos y peores competencias, es un trabajo mal pagado.
Así que, si estás orientando tu carrera profesional hacia una nueva etapa, mi consejo es hacer esta reflexión y replantear tus intangibles si fuera necesario.

